Permaneciendo en…

Juan 15:1-11 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Permaneciendo En La Vid Verdadera Para Poder Producir Fruto.

15  Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.

10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.

INTRODUCCION: Este pasaje encierra un conjunto de enseñanza, y exhortación a la vida de todo aquel que ha decidido seguir a Cristo. La exhortación a “permanecer” ha sido frecuentemente malentendida, como si fuera una experiencia especial, mística e indefinible. Pero Jesús deja claro que en realidad involucra una serie de realidades concretas.

En este discurso Jesucristo, también hace mención acerca del fruto, El fruto del Espíritu. Bajo la similitud de la vid (viña); El explica el conocimiento y lo que debemos saber.

  1. LOS PERSONAJES  Estos versículos forman una alegoría (una obra en la que personajes representan otras cosas y, de manera simbólica, expresan un significado más profundo). Hay cinco actores en esta obra.
    1. Padre: (v.1) -“mi Padre es el labrador.”- v1
    1. Hijo: (v.1) -“Yo soy la vid verdadera”-
    1. Espíritu Santo (v.11) -“para que mi gozo esté en vosotros”-
    1. Creyentes (las ramas) (v.8) -“y seáis así mis discípulos”-
    1. Incredulos (las ramas inútiles) (v.2. 6) -“ Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará”-
  2. LA CLAVE
    1. Apostolado (v.5)-“…; porque separados de mí nada podéis hacer.”-La unión con Cristo depende de su graciaLa unión con Cristo significa ser obediente

Colosenses 3:16 (RVR1960) 16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

  • Apostacia (v.6) -“El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”-
  • VERDAD
    • Solo Cristo (v.1,5) -“Yo soy la vid verdadera,”-

Los 7 “Yo soy” del Evangelio de Juan

1.- Yo Soy El Pan de Vida

Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Juan 6:35).

2.- Yo soy La Luz Del Mundo

Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (Juan 8:12).

3.- Yo Soy La Puerta

“Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).

4.- Yo Soy El Buen Pastor

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas” (Juan 10:11).

5.- Yo soy La Resurrección Y La Vida

“Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan 11:25-26).

6.- Yo Soy El Camino, Y La Verdad, Y La Vida

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

7.- Yo soy La Vid

“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer” (Juan 15:5).

Este lenguaje de “Yo soy” hace pensar del encuentro de Moisés con Dios en el arbusto ardiente cuando Dios se identificó a Moisés como “YO SOY EL QUE SOY,” diciéndole, “Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros” (Éxodo 3:14). Es decir, “YO SOY” es Dios, y estas metáforas de “Yo soy” identifican a Jesús como Dios. Esto concuerda con la declaración inicial de este Evangelio, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (1:1).

  1. ¿Dónde está la iglesia aquí? La iglesia fructuosa es la rama que poda el labrador, pero la iglesia infructuosa es la rama que el labrador corta y tira al fuego.

Permanecer  (v.4)-“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.”-

“Estad (meinate – de meno) en mí, y yo en vosotros” (v. 4a). Este verbo, meno, en sus formas varias (incluyendo el equivalente sustantivo), ocurre en varios pasajes de este Evangelio. En la mayoría de los casos, describe una relación importante o una condición espiritual:

• Juan testificó, “Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó (emainen) sobre él” (1:32).

• Jesús rechaza los líderes religiosos, diciendo, “Ni tenéis su palabra permanente (menonta) en vosotros; porque al que él envió, á éste vosotros no creéis” (5:38).

• Jesús dice, “Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca (meine) en tinieblas” (12:46).

• Jesús dice, “En la casa de mi Padre muchas moradas (monai) hay: de otra manera os lo hubiera dicho: voy, pues, á preparar lugar para vosotros” (14:2).

• Jesús dice, “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos á él, y haremos con él morada (monen)” (14:23).

15:1-8, con su énfasis en estar con Jesús, “es la contraparte de Juan tratándose de la visión de Pablo – la iglesia como cuerpo de Cristo y de creyentes ‘en’ Cristo. Ambas son maneras de destacar la conexión vital que existe entre Cristo y los suyos… (No obstante), Jesús no dice que la iglesia es la vid, sino que él es la vid. La iglesia no es más que las ramas que están ‘en’ la viña”

En 15:4-7, Jesús deja claro que nuestra relación con él – nuestro morar en él – es la clave de ambos nuestro fruto y nuestro destino. El cristiano encuentra fuerza y propósito a través de su relación con Cristo.

 La persona débil se refuerza al ser entrelazada en una vid de Cristo, y la persona fuerte se debilita cuando se separa de ella.

1 Juan 2:19 (RVR1960) 19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros.

 “Estad en mí, y yo en vosotros” (v. 4a). Estas palabras también se dirigen a la iglesia, “cuya vida comunitaria y ministerio de justicia social no son mas que ramas echadas al fuego, aparte del Cristo que mora en ellas” (Cousar, 315). “Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí” (v. 4b). La iglesia siempre está tentada a mirar hacia otro lugar – política o donantes enriquecidos – en busca de su fuerza, pero Jesús nos dice que la infructuosidad comienza en un lugar muy diferente. Mientras estemos en su presencia, su fuerza se hace nuestra. Tan pronto como le volvemos la espalda, nuestra fuerza empieza a desvanecerse.

 “Estad en mí.” “Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni vosotros, si no estuviereis en mí” (v. 4b). Estar en Jesús capacita a la rama para rendir fruto. ¿Qué fruto?

Producir Frutos  (v.8)-“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”-

Gálatas 5:22-23 (RVR1960)

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,  23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

CONCLUSION: -“ En vez de convertirse en algo mediocre al no estar en Jesús, nos quedamos completamente impotentes. En lugar de simplemente desvanecerse el valor de nuestro trabajo y testimonio, se convierte en algo completamente inútil. No podemos funcionar espiritualmente al estar desconectados de Jesús igual que no podemos funcionar físicamente cuando se nos corta el aire que respiramos. Estar desconectado de Jesús es ser cortado de la fuente de vida. Sin nuestra conexión con Jesús, nos quedamos solos y dependemos solo en nuestros propios recursos. Esto resulta “en una completa infructuosidad o en un crecimiento salvaje que ya no es amoldado por su palabra, en activismo o idealismo que no es derivado de él ni dirigido hacia él”

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