Que pase el metido…

En el mundo evangélico, existe una gran variedad de corrientes, creencias populares y tendencias. Muchos son influenciados en lo que dice una “mayoría”, vale recordar que nosotros somos regidos por una teocracia y no por democracia; otros creen que existe un barómetro que mide la densidad del pecado. Existe un sector que define a Dios como un dios permisivo, que todo debe ser a base de amor y de una falsa noción de misericordia y una justicia mística.

Es como si fuéramos a un lugar donde venden jugos y uno pudiera escoger cual jugo es el mejor para nuestro gusto, o basado en preferencia popular.

De igual forma el pecado es catalogado como si fueran fuerte, mediano, ligero o liviano a “casi” nada. Frecuentemente no nos damos cuenta de que los pecados más difíciles de reconocer, y podernos arrepentir son aquellos “pecaditos” que a lo mejor nosotros pensamos que no cuentan como faltas en nuestra contra.

Es como si compráramos un mango a precio regular, pero trae una manchita negra casi insignificante, que no nos hará daño, sin saber que adentro quizás viene un nido de larvas.

Dirán algunos: – “…siempre y cuando no sea un asesino, Dios no ver a mis ‘pequeños’ defecto que no le hacen mal a nadie”.

Otros: “Dios sabe que lo amo y el conoce mi corazón y así me hizo el”.

Esto es totalmente falso.  Este no es un “problemita” insignificante ni es algo que se puede barrer debajo de la alfombra y pretender que no existe.

Como experimento, publique en redes sociales el siguiente texto:

“Los entrometidos no verán el reino de Dios”.

Instantáneamente recibí una serie de correcciones, exhortaciones y comentarios, en calidad de ‘error’.  Una ráfaga de troles que me “recordaban” que no debemos juzgar.

En algunas instancias fui catalogado de extremista y radical. Porque después de todo, como algo tan “insignificante” pudiera ser obstáculo para estar delante de la presencia de Dios.

Tristemente muchos no estudian los atributos de Dios y no aceptan la naturaleza del hombre. Especialmente tratándose de un Dios tan justo y lleno de amor.

Los entrometidos, los chismosos y los murmuradores. ¿Son considerados pecadores? ¿O son simplemente una especie de defecto personal sin contar como un punto determinante para la salvación del alma?

¿Puede alguien ser transformado? Y si no existe transformación, hacemos a Dios mentiroso, puesto que el declara en su palabra que la justificación, ¿trae la salvación y por lo tanto la transformación?

¿Es acaso el ser entrometido una cualidad insuperable por el Espíritu Santo? O es una actitud del “creyente” que lo lleve a seguir viviendo empecinadamente, pensando que “así nos hizo Dios”. Como una especie de “sí, soy metiche, ¿y qué?”.

Podemos influenciar lo que dice la Palabra de Dios en base a un consenso democrático. ¿Puede ser un conjunto de verdades sujetas a la opinión y relativas a la época y las circunstancias o, es una verdad absoluta?

Por aparte, vamos o iremos al cielo basado en buenas obras personales, o iremos al cielo al reconocer que hemos pecado. Servimos a un Dios Justo, Santo, Santo, Santo.

“He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre”. Salmos 51:3

Si es un Dios de amor, gracia, misericordia, justicia. El perdona todo género de pecado, incluyendo el de ser entrometido. De igual, el condenara y castigara todo tipo de género y clase de pecado, (incluyendo el de ser entrometido).

Ser entrometido se refiere a alguien que está empeñado en los asuntos de los demás, pero se ve poco a sus propios problemas.  Pero el problema se agrava en que el hombre ocupado está casi siempre muy poco preocupado por sus propios “problemas” (solíamos llamarlos pecados). Cuando nuestra atención, fascinación o desprecio por el pecado se dirige hacia afuera, perdemos la introspección adecuada que examina apropiadamente nuestra misma necesidad de arrepentimiento. El dedo índice puntiagudo ignora con demasiada facilidad los tres dedos doblados que apuntan hacia uno mismo. Mas no termina ahí.  Frecuentemente dicha acción de intromisión va acompañada con la murmuración, el chisme e incluso la propagación de un falso testimonio.

Una persona entrometida podría ser un vecino, un compañero de trabajo, un amigo, un miembro de la familia o alguna otra persona que de otro modo no estaría interesada. Si el hombre (o mujer) entrometido es un amigo o un conocido, es probable que sean una chismografía que busca golosinas para compartir con los demás. Si, un miembro de la familia, también pueden ser chismosos, o simplemente tratar de ser el “en control” de la familia. Estos miembros de la familia suelen ser alguien fuera de su familia inmediata: una tía, tío, hermano, hermana, padre o suegro. En ocasiones, es una especie de autojustificación determinada por un sentimiento de autoridad. Si alguien más, como un vecino o una parte de otra manera desinteresada, es probable que esta persona entrometida sea sólo alguien que busca causar problemas ejerciendo un control falso sobre la vida de los demás. La cuestión de los fines y los medios. Es absolutamente imposible que un medio injusto conduzca un fin justo.

Cuando somos entrometidos, caemos en la trampa del diablo, que se encarga de mantenernos enfocados en los pecados de otros que no podemos cambiar, olvidándonos de aquellas áreas de nuestra vida, que si podemos cambiar, incluyendo las áreas de la lengua.

La sed del entrometido se alimenta del mal de los demás. En círculos religiosos, se maneja con el disfraz de “preocupación” falsa por otra persona, camuflajeado de una petición de oración o necesidad de interceder por el prójimo.

La Biblia muestra palabras fuertes, en contra de los entrometidos. Ante tales advertencias, el cristiano puede: omitir en su mente la Escritura, o pensar que no tiene importancia. 

(2 Tesalonicenses 3:11; 1 Timoteo 5:13).  1 Pedro 4:15  nos advierte mantenernos alejados de esta plaga.  De hecho, Pedro pone a los entrometidos en el mismo plano que los homicidas y los ladrones… “Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;”

Nadie quiere pensar que cae en este “mínimo” gran error.  Pero es evidente que la gravedad de este “fallo” nos debe obligar a hacernos el siguiente juego de preguntas:

1. ¿Esto es asunto mío? (1 Timoteo 5:13)

2. ¿Dios me ha dado esta asignación? (Efesios 6:19)

3. ¿Estoy calificado para involucrarme en esto? (Romanos 14:10)

4. ¿Es mi verdadera motivación para traer ayuda, o sólo quiero sentirme necesario? (1 Corintios 13:1)

5. ¿Cuánto de mi “discusión” sobre la situación podría clasificarse como chisme? (Proverbios 11:13)

6. ¿Cuál fue el resultado la última vez que me metí en una situación que no era mi problema? (Proverbios 26: 11)

7. ¿Mi opinión ha sido buscada por los involucrados? (Proverbios 27:2)

8. ¿Estoy motivado por el amor a esta persona o por un sentido de mi propia importancia? (1 Corintios 16:14)

9. ¿Estoy basando mi “ayuda” en la Escritura o en mi propia opinión? (Proverbios 16:25)

10. ¿Respondo con ira cuando mi “consejo” no es aceptado o no se encuentra defectuoso? (Proverbios 17:10)

Estas preguntas pueden determinar si nuestra intromisión es válida.  Y que tan serio es el problema, y si podemos osar pensar que el pecado del chisme, de la murmuración y de la intromisión sea de gran gravedad.

En la medida en que Jesús murió por todos (Heb. 2:9) y Dios tendría que salvar a todos los hombres, y llegar al conocimiento de la verdad (1 Timoteo 2:4), es trágico que se pierda cualquiera. Sin embargo, la Biblia enseña que muchos se perderán (Mateo 7:13-14; 22:14).

Nuestra responsabilidad es mantenernos ocupados en nuestros propios asuntos.  “y que procuréis tener tranquilidad, y ocuparos en vuestros negocios, y trabajar con vuestras manos de la manera que os hemos mandado,” (1 Tes 4:11)

Mostrar una actitud pasiva al respecto -como pastores o expositores de Su Palabra- es ser faltos de la responsabilidad de guiar hacia La Verdad.

Las buenas nuevas son que hay esperanza en la Fe del Señor Jesucristo. En el hay vida eterna, hay perdón y redención.  Hoy día es el día de nuestra salvación.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *